Egipto, sus tesoros y un arqueólogo con métodos prácticos como Howard Carter
Egipto, sus tesoros y un arqueólogo con métodos prácticos como Howard Carter
Egipto, sus tesoros y un arqueólogo con métodos prácticos como Howard Carter

Egipto, sus tesoros y un arqueólogo con métodos prácticos como Howard Carter

Por Rubén Omar Scollo

La egiptología y los arqueólogos de la antigüedad, tenían que manejarse con los cuidados de esas épocas europeas-africanas. Interaccionaban fundamentalmente con una región rica en tesoros arqueológicos como Egipto. Las relaciones entre la gente del viejo continente con los del continente de ébano, muchas veces no eran las ideales, pero los británicos fueron quienes más ahondaron por esos territorios plagados de riquezas que luego fueron “trasladadas de su origen a museos de otros sitios”. Eran años donde los saqueadores de tumbas comenzaban a pulular por doquier, y los ámbitos se consideraban enrarecidos por las disputas.

Howard Carter nació en Kensington el 9 de mayo de 1874 y falleció en 1939 Él fue  el menor de una familia de once hermanos, los que se criaron al norte de al norte de Norkfold  lugar de nacimiento de sus padres .Samuel Carter (su progenitor), fue un célebre artista conocido en toda Inglaterra que enseñó a su hijo los fundamentos del arte y el dibujo. A pesar de ser sumamente instruido, asistió muy poco a la escuela por padecer una salud deficiente.

La mansión cercana de la familia Amherst, Didlington Hall, albergaba una colección considerable de antigüedades egipcias que pronto llamaron la atención del adolescente Howard. Por intermedio de la señora Amherst, quien había quedado asombrada por las habilidades artísticas del joven, se produjo el vínculo del   futuro y promisorio arqueólogo, antropólogo y egiptólogo, con la “Sociedad de Exploración Egipcia”. De allí surgió su relación con el investigador  Percy Newberry, que en ese momento se encontraba excavando y documentando tumbas en  Benni Hassan.

A sus 17 años, acepta el encargo y una vez allí, copia los bajorrelieves. En 1892 estuvo bajo la tutela de W.  Flinders durante una temporada en Amarna, la capital fundada por el faraón Akenatón. Entre 1894 y 1899 trabajó con Edouard Naville en Deir- EL-Bahari, donde dibujó los relieves del en templos.

En 1899, Carter fue nombrado inspector de monumentos en el Alto Egipto del Servicio de Antigüedades Egipcias(EAS). Instalado en Luxor, supervisó numerosas excavaciones y restauraciones en la cercana Tebas, mientras que en el Valle de los Reyes se encargó de inspeccionar la exploración sistemática del arqueólogo estadounidense Davis. Un lustro después, tras una disputa con los nativos por los saqueos en las tumbas, fue transferido al Bajo Egipto. Carter fue alabado por sus esfuerzos en mejorar la accesibilidad a los yacimientos y su técnica para encontrar necrópolis. Asimismo, el Servicio de Antigüedades le suministró recursos económicos para financiar sus propias exvacaciones.

Un año después renunció a su puesto  en y luego de  una investigación que se denominó “el Caso Saqqara”, se produjo una violenta confrontación entre los guardias de un yacimiento egipcio y turistas franceses. Carter defendió a los trabajadores egipcios, negándose a disculparse cuando las autoridades francesas realizaron una queja oficial.

El incipiente investigador londinense volvió  a Luxor y quedó desempleado durante tres años. Sobrevivía vendiendo acuarelas a los turistas y, en 1906, trabajando como dibujante para Theodore Davis.

Meses más tarde, Carter comenzó a trabajar como ayudante de Lord Carnarvon, un noble entusiasta aficionado a la arqueología. Carnarvon, decidió contratar a Howard, debido a sus métodos arqueológicos ambiciosos e innovadores para la época.

En 1914, Lord Carnarvon recibió los permisos para excavar en el Valle de los Reyes y Carter fue contratado de nuevo para liderar los trabajos. Se encargó de encontrar tumbas que pasaron inadvertidas en expediciones anteriores, en particular la del faraón Tutankamón. Sin embargo, la 1ºGuerra Mundial paralizó las excavaciones y Carter trabajó como traductor y diplomático  del Gobierno inglés durante la contienda. Recién tres años después se reanudaron los trabajos.

Ya en la expiración del año 1922 se excavó la escalera en su totalidad y el cartucho egipcio en el acceso que indicaba el nombre de Tutankamón. Dos días más tarde, Carter, Carnarvon, su hija Evelyn y el ayudante Arthur Callender practicaron una pequeña abertura en la esquina superior izquierda de la entrada. Carter pudo vislumbrar el interior gracias a la luz de una vela y ver tesoros dorados y en marfil. Su  famosa frase:“Sí, lo que se observa son cosas maravillosas”, fue su contestación a un Carnarvon ansioso de saber qué ocurría. El investigador británico había alcanzado un descubrimiento realmente valioso por esos días, ya que  había “puesto al sol”  la tumba del faraón niño, que más adelante sería conocida como kv62

La sepultura fue protegida hasta la llegada de un oficial del Departamento de Antigüedades Egipcias al día siguiente, aunque esa noche, Carter, Carnarvon, su hija y Callender aparentemente entraron sin permiso, convirtiéndose en las primeras personas en tres milenios en acceder al enterramiento.

Ya en febrero de 1923, Carter abrió la puerta sellada y confirmó que dirigía al sarcófago de Tutankamón. La tumba fue considerada la mejor preservada e intacta del Valle de los Reyes y su descubrimiento alcanzó a la prensa mundial. Lord Carnarvon vendió la exclusiva a "The Times", lo que enfureció al resto de la prensa.

En noviembre de ese brillante año de descubrimiento , una discusión entre Carnarvon y Carter, probablemente causada por cómo lidiar con las autoridades egipcias, interrumpió la excavación temporalmente. Los trabajos se reanudaron en marzo tras una disculpa de Carnarvon a Carter. A finales de ese mes Carnarvon contrajo una enfermedad  extraña y bacteriana , debido a la picadura de un insecto mientras se hospedaba en Luxor, cerca de la tumba, y falleció el 5 de abril de ese año.

Los meticulosos métodos para catalogar  los miles de objetos de la tumba habían ocupado al arqueólogo ya famoso Carter, durante casi diez años, siendo trasladados al Museo Egipcio de El Cairo.

Carter escribió libros de egiptología a lo largo de su carrera, entre los que se destacaron :“Cinco años de excavación en Tebas”, escrito junto a Carnarvon en 1912; además de tres volúmenes  sobre el descubrimiento y la excavación de la tumba de Tutankamón.