Los fantasmas que deambulan por las noches cordobesas

Los fantasmas que deambulan por las noches cordobesas

Por fuera de ese giro misterioso oficial hay un circuito de enigmas más amplio en la ciudad.

Proponemos arrancar este itinerario desde el Palacio de Justicia, en Caseros 551. En el Salón de los Pasos Perdidos de ese edificio monumental, los hombres del derecho aseguran que suele verse cruzar a una monja vestida de blanco y negro. También, que el doctor Dalmacio Vélez Sársfield sale a caminar de vez en cuando por ese claustro ornamentado con figuras talladas.

Cabe recordar que desde 1981, los restos del autor del Código Civil Argentino descansan en un mausoleo erigido en el lugar.

Unos metros más allá, la esquina de Caseros y Figueroa Alcorta era la ochava preferida de la Pelada de la Cañada, el fantasma más célebre de Córdoba, hoy casi en el olvido.

El Teatro del Libertador San Martín también guarda secretos. En la sala mayor de la provincia se sabe que deambulan las ánimas de una bailarina del ballet oficial que saltó al vació desde un balcón que da a la avenida Vélez Sársfield al 365 y la de Romilio Ribero. A este poeta y pintor visceral la Parca lo encontró en 1974, con los pulmones y el hígado desechos por los excesos, en la buhardilla del edificio que le había cedido su amigo el gobernador Arturo Zanichelli porque no tenía dónde caerse muerto.

A la vuelta, en el Colegio Monserrat, hay quienes aseguran, en voz baja, que suelen escucharse ruidos que provendrían del pasado: serían de los aborígenes que hicieron las tejas “musleras” que se utilizaron en las construcciones jesuíticas.

En la misma “Manzana de las luces”, más precisamente en la Biblioteca Mayor (Obispo Trejo 242), hay lectores que aseguran haber tenido contacto con el espectro de “El Bibliotecario”, acomodando libros en los anaqueles de ese archivo que acaba de cumplir 200 años.

A 150 metros en “L” de allí, los estudiantes de la Facultad de Lenguas dicen que suelen escuchar una radio que viene del más allá y que quiebra el silencio durante los exámenes escritos. Los aficionados a las leyendas recuerdan que cuando se cavaron los cimientos del edificio académico se hallaron restos óseos humanos.

Otros fantasmas con menos “prensa”, pero que también merecen figurar en el circuito alternativo de este martes 13, son: el de la cocinera de la Escuela Monseñor de Andrea (Vélez Sársfield 232), el del monje negro (¿o se trata de un esclavo?) del Salón Profundis (Ituzaingó casi esquina Corrientes) y el del fraile franciscano que usa el ascensor en el Museo Francisco Tamburini del Banco de Córdoba (San Jerónimo 166).

Ana, la niña del Edén y un ídolo del boxeo en Santa María

En el Valle de Punilla hay dos ánimas en penas muy conocidas por los aficionados a los mitos y a las leyendas populares: la de Ana Jaime y la de Justo Suárez.

La primera es la de la hija de quien fuera el médico personal del expresidente Julio Argentino Roca. A la niña de 8 años le diagnosticaron tuberculosis en 1889 y murió pocos meses después en el mítico hotel de La Falda. Se había alojado allí con su familia en busca del aire puro que pudiera aliviar y sanar sus pulmones carcomidos.

El mismo final y por idéntico motivo tuvo “El torito de mataderos”, un ídolo del boxeo que en la década del ’30 del siglo pasado llegó hasta la cumbre del Olimpo popular a fuerza de trompadas.

El pugilista perdió la última y más importante pelea de su vida contra el bacilo maldito.

El duelo se disputó en el Sanatorio Nacional de Tuberculosos de Santa María de Punilla, hoy en estado de abandono casi total.

Fuente: Stella Maris Navarro Cima, Investigadora SECyT, especialista en mitos y leyendas.